La música y el cine han ido siempre ligadas, por fortuna. Siempre van ligadas por la simple razón de que el cine no es más que una herramienta de comunicación... Un juego de historias, emociones, sensaciones y la música es el modo más eficaz de transmitir con ella el doble de intensidad. Las canciones son el arma nuclear de la industria cinematográfica... es potente, de efecto masivo y todo el mundo habla de ello después.
Sin ninguna duda, con el paso de tiempo todos recordamos temas incluidos en bandas sonoras.
Una de las más emotivas y que permanecerán en nuestras memorias, debido al gran número de veces que la han utilizado para dichos menesteres y la humanidad que desprende.
Todos hemos sentido la emoción al escuchar esta canción... todos hemos sentido el quiebro de nuestro corazón alguna vez... todos nos hemos imaginado bailando el tema de la pista central de nuestro baile de graduación, justo después de haber sido coronados cómo los reyes o las reinas del baile.
La magia de una canción es inexplicable. Simplemente la magia se introduce en nuestro interior y nos sentimos mágicos al mismo tiempo.
Todos hemos sufrido alguna vez y todos hemos llorado alguna vez y todos nos hemos anclado al costado de un buen amigo y todos hemos decidido esperar a que llegasen mejores tiempos para la lírica o la felicidad.
Entonces todos hemos sido universales y lo seguiremos siendo, hasta que permitamos que la emoción sea incalculable.
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